Cómo prevenir los ciberataques en el sector financiero gracias a una solución PAM

Todas las organizaciones necesitan medidas sólidas de ciberseguridad para proteger sus datos y operaciones. Pero en el sector financiero, donde están en juego tanto el dinero como la información personal de los clientes, la exigencia es aún mayor.

De hecho, las entidades financieras se sitúan entre los sectores más afectados por la ciberdelincuencia según los datos de brechas de seguridad registradas en los últimos años.

Para proteger sus sistemas y datos críticos, las organizaciones financieras necesitan combinar diferentes capas de seguridad. Y dentro de esa estrategia, una solución de Gestión de Accesos Privilegiados (PAM) desempeña un papel fundamental.

Un sector especialmente expuesto

Los servicios financieros siguen siendo uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes. Por ello, cualquier estrategia de ciberseguridad debe tener en cuenta riesgos como los siguientes:

  • Transferencias no autorizadas: Cuando un atacante consigue acceso a los sistemas, una de las amenazas más evidentes es el acceso a las cuentas de los clientes. En cuestión de minutos, puede realizar transferencias fraudulentas y vaciar cuentas bancarias.
  • Robo de datos e identidad: Más allá del dinero, el acceso a información personal y confidencial puede tener consecuencias duraderas para los clientes. Estos datos suelen venderse en mercados ilegales, generando problemas que pueden prolongarse durante años. Además, las organizaciones que no protegen adecuadamente la información sensible pueden enfrentarse a sanciones regulatorias, responsabilidades legales y daños reputacionales importantes.
  • Sanciones y multas regulatorias: Para proteger a consumidores y empresas, los reguladores de todo el mundo han reforzado sus exigencias en materia de ciberseguridad. El incumplimiento de estas normativas puede traducirse en sanciones económicas significativas.
  • Riesgos derivados de la multiplicidad de accesos: La digitalización ha obligado a las entidades financieras a ofrecer múltiples canales de acceso a sus servicios: banca online, aplicaciones móviles, APIs, servicios telefónicos y plataformas de terceros. Aunque esto mejora la experiencia del cliente, también amplía la superficie de ataque y exige controles de seguridad adicionales.
  • Infraestructuras cada vez más complejas: Protegerse frente a todos estos riesgos no es sencillo. Las entidades financieras operan con decenas o incluso cientos de aplicaciones utilizadas por miles de empleados, proveedores y colaboradores repartidos entre distintas ubicaciones. A esto se suma que muchas operaciones financieras dependen de sistemas gestionados por diferentes organizaciones. Para facilitar la colaboración, es habitual recurrir a proveedores externos que necesitan acceso privilegiado para realizar determinadas tareas. Estos accesos son necesarios, pero también pueden convertirse en un importante punto de vulnerabilidad si no se gestionan correctamente.

En 2023 se registraron 3.348 incidentes de ciberseguridad en el sector financiero a nivel mundial, frente a los 1.829 registrados el año anterior.

El papel de las cuentas privilegiadas

Las cuentas privilegiadas son esenciales para que todos estos sistemas y procesos funcionen correctamente. Permiten administrar infraestructuras, aplicaciones y servicios tanto dentro de la organización como en colaboración con terceros.

Los usuarios con privilegios elevados pueden, entre otras acciones:

  • Modificar configuraciones de sistemas.
  • Instalar, actualizar o eliminar software.
  • Crear, modificar o eliminar usuarios.
  • Acceder a información sensible.
  • Gestionar permisos y niveles de privilegio.

A medida que las infraestructuras crecen en tamaño y complejidad, también aumenta el número de usuarios privilegiados.

Estos usuarios pueden ser empleados internos, administradores de sistemas, proveedores externos, personal de soporte, trabajadores remotos o incluso procesos automatizados. Aunque amplían la superficie de ataque, son imprescindibles para garantizar el funcionamiento de los servicios financieros.

Los riesgos asociados a las cuentas privilegiadas

Las cuentas privilegiadas son uno de los activos más sensibles de cualquier organización.

Al disponer de permisos elevados, permiten realizar cambios críticos en los sistemas y, en algunos casos, ocultar determinadas actividades si no existen controles adecuados.

Entre los riesgos más habituales destacan:

  • Errores humanos o negligencias que exponen sistemas críticos.
  • Amenazas internas protagonizadas por usuarios con privilegios elevados.
  • Escaladas de privilegios que otorgan más permisos de los necesarios.
  • Suplantación de identidades privilegiadas por parte de atacantes.
  • Creación de cuentas privilegiadas fraudulentas con fines maliciosos.

La realidad es que las entidades financieras no pueden prescindir de estas cuentas. La cuestión es cómo gestionarlas de forma segura.

¿Cómo reducir estos riesgos?

La respuesta pasa por implantar una solución sólida de Gestión de Accesos Privilegiados (PAM).

¿Qué es PAM?

PAM permite controlar, supervisar y gestionar el acceso de los usuarios privilegiados de forma segura.

Además de reforzar la seguridad de los accesos, ayuda a cumplir requisitos regulatorios, facilita las auditorías y reduce el riesgo de que los usuarios puedan eludir los controles establecidos.

Con una solución PAM, las organizaciones mantienen visibilidad completa sobre quién accede a qué, cuándo lo hace y qué acciones realiza durante una sesión privilegiada. Por eso, PAM se ha convertido en una pieza esencial para proteger los activos más críticos de cualquier organización.

¿Qué incluye una solución PAM?

Aunque las funcionalidades pueden variar según el proveedor, la mayoría de las soluciones PAM incorporan tres componentes principales:

  • Gestor de accesos: Centraliza la gestión de las cuentas privilegiadas y permite definir quién puede acceder a qué recursos y con qué permisos. Esto mejora la visibilidad, simplifica la administración y facilita el cumplimiento normativo.
  • Gestor de sesiones: Supervisa y registra toda la actividad realizada durante una sesión privilegiada. Las soluciones más avanzadas permiten monitorización en tiempo real, grabación de sesiones y finalización automática de actividades no autorizadas.
  • Gestor y vault de contraseñas: Protege las credenciales privilegiadas mediante almacenamiento seguro, rotación automática de contraseñas, cifrado y gestión centralizada. De este modo se reduce el riesgo asociado a contraseñas comprometidas, reutilizadas o desactualizadas.

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En un entorno donde las amenazas evolucionan constantemente, las organizaciones necesitan soluciones capaces de adaptarse con rapidez sin añadir complejidad innecesaria.

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Además, su arquitectura sin agentes y basada en servicios REST facilita la integración con directorios corporativos, aplicaciones actuales y entornos heredados.

Esto permite a las entidades financieras gestionar y supervisar tanto los accesos privilegiados internos como los de proveedores y terceros desde una única plataforma centralizada.