Cinco ideas para reforzar tu estrategia de ciberseguridad

La digitalización ha abierto nuevas oportunidades para las empresas españolas, especialmente para las pymes. Hoy, vender online, trabajar en la nube o colaborar con proveedores a través de plataformas digitales forma parte del día a día de muchas organizaciones.

Sin embargo, esta transformación también ha ampliado la superficie de exposición a las ciberamenazas. Cada nueva aplicación, usuario remoto o servicio conectado crea nuevos puntos de acceso que deben protegerse adecuadamente.

Y el riesgo es real. Según datos de INCIBE, en 2023 se gestionaron más de 83.500 incidentes de ciberseguridad en España, de los cuales más de 22.000 afectaron a empresas privadas (entre las que se incluyen pymes, micropymes y autónomos).

Mientras que una gran organización suele disponer de más recursos para recuperarse de un incidente, para muchas pymes una interrupción prolongada puede tener un impacto económico y operativo difícil de asumir. Por eso, revisar periódicamente los riesgos de seguridad y reforzar las medidas de protección ya no es una opción, sino una necesidad.

¿Hasta qué punto están expuestas las pequeñas empresas?

La creciente digitalización ha hecho que las pequeñas y medianas empresas dependan cada vez más de la tecnología para desarrollar su actividad. Pero también ha ampliado los riesgos a los que están expuestas.

Por eso, muchas organizaciones aprovechan determinados momentos del año para revisar presupuestos, inversiones y gastos. Ese ejercicio debería incluir también una revisión de los riesgos de seguridad y de las políticas de protección existentes.

Las empresas necesitan asegurarse de que sus inversiones están protegidas y de que los riesgos más importantes están correctamente gestionados.

Afortunadamente, la gestión de riesgos IT cuenta con metodologías y marcos ampliamente reconocidos, como ISO 31000, el modelo de las Cinco Fuerzas de Porter o la Matriz de Ansoff.

Estas herramientas ayudan a evaluar riesgos, anticipar posibles interrupciones y tomar decisiones más informadas.

Porque una buena planificación no elimina los riesgos, pero sí ayuda a minimizar su impacto cuando aparecen.

La seguridad no puede dejarse al azar

Sin una estrategia sólida de seguridad IT y gestión de riesgos, las organizaciones tienen muy poco margen para equivocarse.

Y, siendo realistas, en los entornos actuales es imposible eliminar por completo los errores.

Por eso, a medida que las organizaciones adoptan nuevos modelos de trabajo y nuevas herramientas digitales, es importante preguntarse:

  • ¿Entendemos realmente nuestros riesgos?
  • ¿Tenemos una estrategia para gestionarlos?
  • ¿Disponemos de un plan de continuidad de negocio?

A continuación, compartimos cinco recomendaciones para construir una estrategia de gestión de riesgos eficaz y evitar que la seguridad se convierta en un problema permanente.

1. Comprender los riesgos de tu entorno IT

El primer paso consiste en entender dónde se encuentran las principales exposiciones al riesgo.

Identificar vulnerabilidades y posibles puntos de entrada es esencial para proteger la actividad de la organización, aunque en entornos complejos puede resultar una tarea considerable.

Afortunadamente, existen estándares y marcos de referencia que ayudan a definir buenas prácticas y requisitos de seguridad.

Entre los más utilizados destacan:

  • ISO 27001
  • IEC 62443
  • NIST Cybersecurity Framework

Estos marcos proporcionan una base sólida para evaluar riesgos y reforzar la protección de la organización.

2. Reducir la superficie de ataque

La protección de las cuentas privilegiadas debería ocupar un lugar prioritario en cualquier estrategia de gestión de riesgos.

Estas cuentas representan uno de los objetivos favoritos de los atacantes porque permiten acceder a sistemas críticos, modificar configuraciones, extraer información sensible o ampliar el alcance de una intrusión.

Con una sola cuenta privilegiada comprometida, un atacante puede causar daños significativos.

Comprender estos riesgos es el primer paso para implantar las herramientas y controles adecuados.

3. Revisar la estrategia de acceso remoto

El trabajo remoto y la colaboración con proveedores externos han ampliado considerablemente los riesgos de seguridad.

Los usuarios que acceden desde fuera de la red corporativa suelen operar con privilegios elevados sobre sistemas críticos, pero sin beneficiarse de las protecciones tradicionales del perímetro de red.

Además, la organización no siempre puede garantizar que esos accesos se realizan desde dispositivos seguros o correctamente gestionados.

Por eso, cualquier estrategia de gestión de riesgos debe incluir una evaluación rigurosa de los accesos remotos y de terceros.

4. Aplicar el principio del menor privilegio

Una forma sencilla de evitar que un usuario provoque daños es eliminar sus privilegios. Sin embargo, en la práctica esto suele afectar negativamente a la productividad y a la operativa diaria.

La alternativa consiste en aplicar el principio del menor privilegio.

Este enfoque garantiza que cada usuario disponga únicamente de los permisos necesarios para realizar una tarea concreta y durante el tiempo estrictamente necesario.

Soluciones como la Gestión de Elevación y Delegación de Privilegios (PEDM) permiten aplicar este principio sin afectar a la experiencia de los usuarios.

En otras palabras: el privilegio adecuado, para la persona adecuada, en el momento adecuado.

5. No confíes en nadie por defecto

Puede sonar extremo, pero ningún usuario debería considerarse automáticamente de confianza, ni siquiera aquellos con privilegios elevados.

Los usuarios internos no son inmunes a los errores.

Un administrador puede ejecutar una acción incorrecta sobre un sistema crítico. Un empleado puede caer en una campaña de phishing sofisticada. Y, en algunos casos, también pueden existir comportamientos maliciosos internos.

Por eso, la seguridad moderna debe basarse en la verificación continua y no en la confianza implícita.

Gestionar el riesgo para construir organizaciones más resilientes

Toda actividad empresarial implica asumir riesgos.

Seleccionar inversiones, optimizar procesos, gestionar recursos o definir presupuestos son decisiones que se toman cada día buscando maximizar oportunidades y minimizar pérdidas.

La gestión del riesgo IT no es diferente.

Cuando existe una planificación adecuada y los controles necesarios están implantados, las organizaciones están mucho mejor preparadas para afrontar incidentes y continuar operando con normalidad.

Para las pequeñas y medianas empresas, especialmente vulnerables a los ciberataques, invertir en una estrategia sólida de gestión de riesgos ya no es una opción, sino una necesidad. Y dentro de esa estrategia, la protección de los accesos privilegiados debe ocupar un papel central.

Las organizaciones que implementan las medidas adecuadas reducen significativamente el riesgo de sufrir una brecha de seguridad y mejoran su capacidad para responder ante cualquier incidente.

La mejor forma de prepararse para el futuro es empezar hoy.