¿Qué es la «amenaza interna»?

En el sector de la ciberseguridad, con frecuencia hablamos de la «amenaza interna» a la que se enfrentan las organizaciones en cuanto a la seguridad de sus datos y activos más críticos. Desde plantas de producción hasta centros sanitarios, todas las empresas hacen frente al desafío de prevenir y detectar estos riesgos. Pero ¿qué es exactamente una amenaza interna? ¿En qué afecta a los negocios?

Definición de amenaza interna

Todos los empleados y personas internas que tienen acceso a los activos de su empresa se llaman «infiltrados». Cualquiera que tenga acceso privilegiado a servidores, datos y sistemas confidenciales (p. ej., las credenciales de inicio de sesión) puede considerarse una amenaza interna, ya que cada acceso a su infraestructura supone un punto de vulnerabilidad en la misma. Estos infiltrados pueden ser desde administradores de sistemas hasta responsables de recursos humanos o directores ejecutivos: las amenazas internas se pueden dar en todos los niveles de la organización.

Los proveedores externos, contratistas y vendedores de terceros que tengan acceso a su infraestructura también pueden constituir una amenaza interna.  Es decir, cualquier persona con acceso privilegiado a sus sistemas críticos representa una amenaza interna para su negocio.

¿Por qué los infiltrados son una amenaza?

Entonces sus empleados y consultores tienen acceso administrativo a su infraestructura… ¿y qué? Todos ellos son miembros importantes del equipo y necesitan dicho acceso para llevar a cabo su trabajo. ¿Cómo pueden sus funciones laborales básicas llegar a convertirse en una amenaza para la seguridad de su TI?

El riesgo lo constituye el acceso privilegiado en sí mismo. Cada conjunto de credenciales de acceso representa un nuevo punto de vulnerabilidad puesto que el login de un usuario puede ser robado o perdido y las contraseñas siempre se pueden compartir con alguien que sea menos fiable.

La amenaza interna es la principal causa de los ciberataques. Sin embargo, no todas las violaciones son deliberadas. La gran mayoría de los incidentes de ciberseguridad son, de hecho, accidentales. Eso es lo que hace que las amenazas internas sean tan peligrosas, ya que incluso sus mejores empleados pueden cometer un error o las credenciales de estos pueden ser robadas. Las principales causas de las violaciones de datos son los errores y negligencias de los empleados, y no las acciones malintencionadas.

Protección contra amenazas internas

Las organizaciones deben proteger sus activos críticos de amenazas, tanto internas como externas, y de violaciones de datos; ya que estos pueden ser de cualquier forma o tamaño.

Una solución de Gestión de Acceso Privilegiado proporciona un control completo sobre el acceso de los infiltrados a toda la infraestructura de la empresa, incluidos los sistemas de la nube y servidores in situ. Al tener una fuerte solución PAM a punto, usted tendrá la tranquilidad de que si los infiltrados privilegiados desean acceder a los sistemas, estos tendrán que pasar a través de canales seguros.

  • Gestión de contraseñas:  nadie necesita conocer las contraseñas de root de los sistemas críticos: ni los contratistas externos ni los empleados a tiempo completo. Todo el acceso se orienta a través del bastión y, para garantizar una seguridad completa, las contraseñas rotan (¡y nada de posits sueltos con contraseñas!).
  • Análisis de eventos en tiempo real: la supervisión continua de las sesiones identifica, alerta y pone fin de manera automática a las actividades sospechosas en los recursos sensibles. Las sesiones de usuarios privilegiados se monitorean y pueden ser auditadas para su revisión y conformidad.
  • Control de acceso consolidado: agilice todos los accesos administrativos (concesión y revocación de privilegios) a través de una única consola. Limite el acceso de un usuario a solo aquellos recursos necesarios para realizar su trabajo, ni uno más ni uno menos.

La amenaza interna es un tema engañoso y delicado, ya que incluso los miembros más preciados del personal interno pueden representar un riesgo para su organización si no se implementan los protocolos adecuados de seguridad de TI para controlar quién tiene acceso a qué, cuándo y cómo. La Gestión de Acceso Privilegiado (PAM) mitiga el riesgo y agiliza la productividad, lo que garantiza una ciberseguridad sólida para toda su infraestructura de TI, ya sea en la nube o en el propio sistema.